domingo, 27 de mayo de 2012

Y si la música...



La música puede, como la comida, y algunas otras cosas, unir a creyentes y ateos. Algo tendrá.
En los cantantes la gente pone fe, gritos, desmayos. Nietzsche, que reto con gran sistema lo que a muchos les daba su aliento vital, concluyó, con la esperanza del que reconstruye, que "la vida sin la música sería insoportable" pues bien. ¿En dónde nos quedamos que no llevamos esto hasta las últimas consecuencias? ¿Qué tiene la música que puede ser tan penetrante? ¿Qué tiene el sonido que puede pasar de un muro a otro, cosa que ni tu cuerpo ni tu aguda visión pueden? ¿Y hasta a dónde los puede llevar a uno?
¿si Dios tuviera un nombre? Y ¿si Dios tuviera un nombre y si nosotros tuviéramos una boca?

jueves, 17 de mayo de 2012

El dilema de Michael.


Cuando a uno le toca vivir en un cuarto en donde se ha metido un televisor lo más probable es que le quede difícil ubicarse en el mundo. Cómo saber qué es qué, quién se está riendo de verdad o quién finge; si en la vida real es duro, qué decir cuando hay tanta utileria, tiempo y dinero invertido (y por recuperar) como lo hay en la pantalla chica o grande... es bien duro.

Ahora bien, si es duro para los que estamos a este lado de la pantalla, qué decir para los que están del otro, cuando se vuelve tan determinante el número de veces y la calidad con que salga en las pantalla. Y lo realmente duro, duro no es para los que fracasan, como pensará uno, la muchacha que no hizo una gran carrera por ejemplo, en último caso ellos sean quizás más afortunados porque pueden dedicarse a otras cosas más reales, lo que verdaderamente es complicado es cuando se tiene éxito.

¿qué es estar confundido?, y ¿qué grados de confusión existen, ¿que es eso a lo que estamos más propensos al tener éxito?. 

La forma más sencilla de entender la confusión es como cuando dicen este no sabe ni en dónde esta parado. No enterarse no sólo de que el mundo da vueltas (como dice la canción), sino que ese lugar en donde estamos parados, ¡y que da vueltas!, nos mantiene, nos alimenta, nos da oxigeno, tenemos cierta relación con la tierra, como explican en primero de primaria. Quién no entiende ni eso, es comprensible que después le quede más duro entender otro tipo de relaciones más complejas, como la forma acertada de relacionarse con otros seres humanos y qué decir ya con temas mayores como el famosísimo Dios o cosas así. Mera confusión ¿no?.

En realidad, y para completar el tema acá de la chica de la pantalla chica, hay un estado peor de confusión, que se da justamente cuando el éxito en la pantalla aumenta, y es: cuando uno mismo se cree Dios. El sustentador precisamente.
¿Qué argumento podría darse Michael Jackson a sí mismo para no creer que era Dios? ¿Con esa forma de mover un dedito y paralizar al mundo? Respuesta: Ninguno. El pobre Michael éstaba en tal situación que no tenía, y sin hablar mal de él, ninguna razón para no creerse Dios.

Claro, en este punto los creyentes tendrían que hablar, no para explicar porque Michael Jackson no es Dios, asunto seguro más sencillo, sino para explicar qué se puede hacer en esos casos. La explicación dice así:  Dios (¿y quien más?) no abandona a nadie en su ilusión y vino por él, con su clásico último recurso, directo al corazón.

Capital pasajera transmitiendo desde Cartagena de Indias y de negras.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Preguntas van.

Existe un punto bien tragicómico en la vida de aquellos que al meterse a filosofar sobre la vida se van armados únicamente con la lógica racional empírica, lo cual es irse muy mediocremente armados como veremos.

Para ellos el proceso de saber de algo consta de establecer de forma muy lógica sus componentes, orígenes, medidas y peso. Y esto es muy efectivo para construir puentes y sintetizar una importante cantidad de sustancias químicas, pero cuando los puentes y químicos finalmente ocupan el lugar que les corresponde, es decir a lo mucho cierta etapa en los intereses normales de un ser humano, toca finalmente preguntarse cositas como: ¿Qué es la vida?.

 Y para aquel que se mete por ahí y va así pobremente armado como decimos, le va mal, porque no encuentra ni origen "lógico", ni descomposición en elementos, y quizás tenga que terminar por concluir (si es que es fiel hasta la muerte a su método) de que la vida no existe... cuando el mismo se puede plantear tales preguntas es precisamente porque existe.

Es importante añadir acá que en escuelas de filosofía no descuidadas como la védica, este tipo de confusiones ridículas no existen, porque en ellas esta establecido el término Jiv, que significa: Alma o el que piensa y vida a la vez.

 En el caso que ilustramos acá sin embargo nuestros amigos se enredan como niños tratando de contestar: ¿De qué color era el caballo blanco de Bolivar?

Da un poco de sonrojo tener que aclararlo pero el caballo es blanco, compañeritos, y la vida proviene de la vida.

viernes, 11 de mayo de 2012

Y si...

Y si el grado de crecimiento, bien sea económico, intelectual, de fama, sin real generosidad, fuera proporcional al grado de insatisfacción...

sábado, 7 de abril de 2012

A la altura.



Hay un dicho que dice: hecha la regla, hecha la trampa. Y es real, pero también es real al revés. Por alguna sanadora razón todo engaño tiene su forma de saberse, más fácil cae un mentiroso que un cojo. Y todo el reclamo de los lectores selectivos del mundo se basan en eso:
Cuál es la verdad. Si, incluso cuando muchos de esos mismos lectores reclaman que no hay verdad absoluta, siempre lo están pidiendo. Así nos dotaron, cuando queremos saber algo en verdad nuestro radar de lo cierto se prende sin falla.
Cuando alguien dice: eres muy cursi, no es una cuestión de estilo lo que se discute, sino que lo que dice no esta realmente a la altura de la situación, todo lo cursi es como un arribismo en el cariño. O en el lado más maduro, cuando los escritores y lectores se quejan de que algo es "políticamente correcto" no es que se estén quejando, como puede parecer en un principio, de un concepto en sí, sino de las promesas tontas de alguien que habla bonito porque sabe que eso gusta, cuando en el fondo no tiene ningún comportamiento con que respaldar nada.
Hasta acá todos claros y felices: nadie puede engañarnos y siempre tenemos la forma de etiquetar lo que sea. Lo malo es cuando no quedamos con nada más. Cuando todo el amor que creíamos sincero se revela como cursi cuando llega el engaño, o el desdén conforme pasa el tiempo, y cuando todo lo bueno por ser tan irreal se vuelve "políticamente correcto" y nos quedamos buscándole sabor al mascado chicle de la ironía.

En algunos raros casos, hasta ese regocijo en la ironía se pierde y es cuando nace el verdadero descreído, el pierde la fe hasta en su descreimiento, no le basta con ser irónico, denuncia su propio jueguito y ahí todos quedan boquiabiertos al verlo tan autosatisfecho sin tener nada. El verdadero nihilista se delata si se medio ríe. Es el limbo.
Claro ni siempre se llega a ahí, ni siempre se logra salir de ahí.

Grave, pero siempre hay más (toma nota lector suicida), el amor después del amor, pero en verdad, y sí, esto es una invitación a volver a empezar con el corazón en la mano como linterna.

lunes, 12 de marzo de 2012

El campo.



Si tienes twitter estamos con @revcuchara síguenos para apoyar la causa más urgente del momento porque va directo al cerebro. Para que hayan más lugares verdes como el de la foto por más tiempo. Eso es en la eco aldea de la Azulita, en Venezuela.

domingo, 11 de marzo de 2012

La bomba.



Y alguien va en su carro y toma un pasajero en la noche; no sabe que ni en sus sueños más salvajes se pudo imaginar lo que esta a punto de suceder:
El libro mágico mejor guardado en el tiempo, que sabe más de la su vida que él mismo, el libro que le va a enseñar cómo dormir pero también le va quitar el sueño, esta a punto de llegar a su casa. Nada volverá a ser lo mismo, aunque de eso el quizás no se de cuenta y pasen muchos días hasta que la bomba de tiempo estalle...