miércoles, 27 de marzo de 2013

La mejor manera de perderse el mundial.


Se podría decir que Los Avataras (que los hay, los hay) tienen el mismo problema de cualquier elemento de lujo: son susceptibles a la imitación barata. Parece ser que el desencanto por el tema religioso que nos han dejado estos tiempos, terminó, para sorpresa de muchos, no en "ya no hay Dios", sino en "yo soy Dios" "Y yo" "yo también", "y yo más"... Dios no ha muerto, querido Federico, ¡se ha multiplicado!.

Parece que creerse Dios es cosa de humanos, y humanos somos, qué la vamos ha hacer. Pero el problema merece por lo menos algún entrenamiento y advertencia teniendo en cuenta lo nocivo que es, no tanto que te creas Dios, como que otros te lo crean.

El entrenamiento consiste en alentar la fe. Por cualquiera de los dos caminos: Uno, el aparentemente más conocido de estudiar con seriedad alguna tradición mística, sin borrarla de un plumazo, simplemente porque el catolicismo, por decir algo, o sus representantes, nos decepcionaron; dos: el ser escéptico, pero con método.

Ya es hora de ser tan infantiles de creerse el primer incrédulo de la historia y hacer de eso nuestro pequeño show. Hay que conocer que otros ya han avanzado ahí, y no sólo para ser rebeldes en el colegio (que nunca está de más) sino como una profunda y ansiosa pregunta existencial. Hasta los que creen destruir toda escuela y maestro deben reconocer que en eso también hay escuela y maestro, como el mismo Federico Nietzsche, que no en vano se esforzó, para finalmente concluir: "No puedo creer en un Dios que no venga cantando y bailando" Escucha a tu maestro que habla, amigo anarqui.

Y todo esto es necesario porque si bien no todo lo que brilla es oro, a veces sí lo es. Hay una anécdota de Maradona (a propósito de aquellos dioses) al respecto. Una vez saliendo del hospital donde se recuperaba el futbolista comentó: "En la clínica hay uno que se cree Napoleón, otro San Martín, y a mí no me creen que soy Maradona". Así puede pasar que si no somos sistemáticos en la búsqueda se nos puede aparecer el mismisimo Señor cantando y bailando y no le creríamos. De hecho sin más rodeos los invitamos a buscar "Gourapurnima" en su google más cercano. Eso sí, sólo aptos para los que ya saben que no son Napoleón, que aunque parezca raro, no son pocos.

sábado, 16 de marzo de 2013

Sadhu Ucchistam 2


No sólo hay que decirle "no te compro" a la oferta. No es tan fácil, porque el mundo de la crueldad económica tiene varias variantes impactantes. Una de ellas es que (una vez más) actuar de forma correcta trae (en lo inmediato, y este paréntesis es importante) resultados no muy agradables. Les tengo un ejemplo:

Es un hecho, que a mucha gente no tiene dinero,  no porque les haya faltado oportunidades de ganarlo. Muchos han rechazado oportunidades de mucho dinero porque saben que aceptarlas significaba el sufrimiento o el engaño para otro. Y esos mismo que con honor las han rechazado tienen después que soportar el orgullo y la arrogancia de quienes sin escrúpulos aceptaron tales ofertas.  Siglo veinte cambalache, no pudo haberlo dicho mejor. Esas cosas deben soportarse.

...Pensándolo bien, todo esto merece un tercer giro, y es que si bien la salida es no comprarles, si bien hay gente buena, también es valida la queja del que dice que no somos realmente buenos, sino que simplemente tenemos miedo, por eso no robamos, no mentimos, del miedo a que nos atrapen, y para soportar esto citan la famosa encuesta en la que al preguntarle a un amplio número de personas, si de ser totalmente imposible, al ser descubierto haciendo una infracción que les significaría dinero, lo harían... y la mayoría dijo sí.

De ahí que la honestidad deba ser profunda. Y tan profunda que lleguemos a la conclusión de que es imposible ser honestos. Me explico: Se honesto en forma total significa pagar por todo lo que consumimos y utilizamos, algo que si tenemos en cuenta lo más básico como el aire o el agua, nos dejaría en deuda permanente e impagable. Esta sería la forma correcto de enseñar honestidad, querido niño, querido presidente: es imposible ser honesto, así que por lo menos, sé agradecido. y demuestra tu agradecimiento con tus ofrendas con lo que puedas regalar. Y de todas las deudas que podemos contraer una muy importante es con quienes nos enseñan algo, a sumar, a restar y esas cosas y qué decir los que nos dan enseñanzas sobre el sentido de la vida en general. En oriente estos profesores se llaman Sadhus, y agradecerles las enseñanzas es, nuevamente algo imposible, ¿qué podemos darles si nada producimos?. Técnicamente esto se llama Sadhu Ucchistam es decir "remanentes de los sabios". Así lo expreso el gran rey Maharaj Pritu a los niños Kumaras en agradecimiento a su visita y enseñanzas. Acepten esta ofrenda que no es otra cosa que remanentes de ustedes mismo.

Lecciones de economía para le que quiera dormir tranquilo.


lunes, 4 de marzo de 2013

Sadhu Ucchistam 1



Qué distinto sería este mundo de negocios si las ofertas fueran explicadas a fondo. Peor que las paredes hablaran sería que los zapatos hablaran, que la comida hablara, pero qué va a hablar un, digamos, caballo muerto. (Sí señora, sin saberlo es muy probable que haya comido caballo, y no le digo más porque sino...). Aunque peor a lo que podría decir los muertos resulta lo que dicen los vivos. Lo que ofertan los vivos. Justamente, los vivos.

Se podría decir que cada oferta de empleo, cada anuncio tiene la influencia de algún vivo detrás. "Con algo hay que ganarse la vida" dirán, pero ese "ganarse la vida" se vuelve otra cosa cuando, como ocurre con los zapatos, por poner un ejemplo, el consumidor final termina pagando 10, 15 o 100 veces más lo que valió producir aquello que compra. Una diferencia que se llena, en el mejor de los casos, en gastos de publicidad.

Un gasto exagerado para anuncios exagerados: zapatos que te harán volar, crema de dientes que dan sentido a tu existencia, gaseosas que son la chispa de la vida. Y lo exagerado no sería problema, de hecho da un poco de risa cuando lo escuchas la primera vez, pero el problema es ese, que no lo escuchas una vez sino cientos de veces: "Miente miente que algo queda" para seguir con los refranes; O, para resumir el móvil de fondo de nuestras ofertas: "Plata tuya o ajena que no te falte"...
En Chile cuando a alguien no le creen lo que habla, le dicen: "no te compro". Simple.

Eso para empezar porque la solución real está en Sadhu Ucchistam. Explicado en nuestro próximo post.

(ilustración UrbanMonk)


miércoles, 30 de enero de 2013

Caracoles en las playas de Tongoi.


En la playa de Tongoi se juega mucho a la raqueta. También nadan, no vamos a decir que no, pero lo que le extraña a uno es que jueguen tanto a la raqueta. Jugar a la raqueta es, sin duda, un drama menor frente a lo que puede estar pasando al fondo; con peces huyendo de otros peces, en esa escala vertiginosa de algunos pequeños que son comidos por otros más grandecitos, que a su vez son comidos por otros mayores, comidos estos por algunos ya miedosos, que se ven pequeños cuando vienen ahora sí los grandes de verdad... y así, hasta que las mismas ballenas no son más que ligeros desayunos.

Ante todo esto pasar la pelota con la raqueta es un acto simple, inocente apenas; hasta que miramos en perspectiva a estos jugadores-de-raqueta y descubrimos lo bien que se han organizado para que cada uno aporte con constancia su silenciosa cuota (una bolsita aquí, una botellita allá) que logrará, lenta pero seguramente, envenenar todo el mar y sus habitantes, no importa el tamaño.

Esto es Chile pero hay muchos argentinos acá por el verano. Justo a mi lado hay toda una familia y el mismo mar les inspira una conversación que escucho sin querer. Se trata de un tipo que compró un yate y lo tiene guardado en Venezuela. El meollo de la conversación es el dato de que así le sale mucho más barato que guardarlo en no sé que otro lugar. El clímax del diálogo viene cuando uno de los dos anuncia una cifra. Todo esto parece muy importante, pero por más sorprendidos y concentrados que estén no dejan de aportar con su botellita aquí, su bolsita allá.

El pez y la señora ballena, y hasta los caracoles de colores que en el mar andan nadando, también deben tener su opinión de los yates y de las botellas, y el mismo mar, y deben hablar entre ellos también, ¿quién sabe? Lo cierto es que digan lo que digan no se escucha, no parece el mar, a pesar de su tamaño, algo digno de tenerse en cuenta, ni siquiera nos parece vivo, salvo en los maremotos, eso sí; pero un maremoto, mientras uno lo mira así de tranquilo en esta tarde de verano, parece imposible.

En algún otro lugar alguien se agacha para recoger la basura tirada y esto es sí que es insensato, más le valiera sentarse a hablar con los peces: recoger basura mientras miles y millones tiran, ¡y sin pago! En la cultura védica cuentan la historia de una gorriona al que el mar le robo sus huevos y empezó con su pequeño pico a vaciar el mar. Al ver tal determinación en esta tarea imposible, la reina de las aves Garuda vino en su rescate y amenazando al mar le obligo a devolver los huevos. Hacer falta saber estas cosas, digo yo, no sé si me escuchan.

viernes, 18 de enero de 2013

¿Alguien quiere escuchar algo?

Pero, de verdad: ¿Alguien quiere escuchar algo?


Son cuatro, como es tradicional, les gusta que la gente aplauda, como se acostumbra, se quieren divertir, ¿y quién no?, y si los pones ha hablar de música aman a unos y odian a otros, como caballeros, eso sí. Todo parecía normal... la vieja historia del altanero aunque inofensivo muchacho del rock..

En vivo no decepcionan, de hecho son justo lo que uno espera de alguien que se para ahí en el micrófono con una guitarra cara colgada y en posición... todo lo que uno puede esperar de la buena música de estos tiempos: un vocalista que canta tan suave como ganas tiene de matarlos a todos, un bajista con buen paso, un guitarrista transmitiendo desde su propio planeta, y un baterista peligroso para la sociedad pero acorralado por voluntad propia tras los tambores. Y Vamos, ¡ahora!... Todo en orden, nadie se queja, nadie sospecha, no hay tiempo.

¿Las canciones? sí, son cortas.

Lo peor y lo mejor viene después. Resulta que ese vocalista que te hizo creer todo el tiempo que era un cantante, con su mezcla "timidez-valentía", y su promesa de la alegría que esta punto de de despegar pero que no puede, ese, no era tan así. Y a punta de repetir (ellas se repiten solas), esa serie de canciones que dejaste entrar, te das cuenta de que algo te picó. Cuando te enteras de que ellos se han vestido así para camuflarse no más, pero que en realidad no están ni ahí con eso de "cantar y ya", es demasiado tarde: Aparte de decirte la durita verdad te están invitando a otra cosa, a su casa incluso, ahora quieres saber más. Ese, el de gorra, te traicionó: no se limito a cantar y huir, ahora es tu amigo.

El disco tiene nueve canciones, se llama Primavera en Secreto y pronto será un lanzamiento de Cart Records, abajo les dejamos un video y un link, por si alguien quiere de verdad escuchar algo.



http://urbanmonk.bandcamp.com/

lunes, 7 de enero de 2013

Andando más que Frodo.

Hay una película en donde un muchacho pequeño le toca caminar mucho. Así estamos nosotros. Para arriba y para abajo en la Serena. Una ciudad que queda al norte de Chile que es un país que queda al sur de Colombia, que es un país que queda al norte de Ecuador, que está en la mitad. No sé si me explico. En Chile comen mucho pan. Para todo es pan. Los devotos del Señor, por ejemplo, le llevan a la gente su pan de cada día. En Serena la gente también se envejece. Aunque hay mar, playa y todo eso, igual les pasa. Ahora es verano y eso es bueno... porque no hace frío. Verano es lo que viene después de la primavera, que es la estación, que viene después del invierno, cuando hace frío, que es la estación que viene después de otoño, que es la estación que viene después del verano... parece fácil ¿no? Pero no lo es. Alguna gente, por ejemplo, piensa que los devotos son panaderos.

El otro día, estábamos alentando a la gente, que les toca meterse en un bus todos los días. Para ganarse la plata y para gastarse la plata también. Horrible, por donde se mire. Les decíamos, palabras más palabras menos, que todo iba a estar bien. Que efectivamente la coca cola no es la chispa de la vida. La mayoría de veces hacemos esto con el permiso del chofer. El chofer es el señor que dirige el bus. Osea el tipo al que le entregamos toda nuestra vida y nuestra fe durante un trayecto importante. No le sabemos ni el nombre, él no habla con los pasajeros, y algunas veces, no le gusta lo que hacemos, vaya usted y todos los cielos, a saber por qué. El chofer sólo cumple con llevarlos a su destino. Y ahí es dónde está el problema. ¿Para dónde va el bus a fin de cuentas? ¿Lo sabe el señor chofer? ¡Entonces que colabore, por favor!. Ni el pasaje vale lo que vale, ni la siguiente parada es la que él se piensa, ni la cola cola es la chispa de la vida. No, pero tranquilos, todo estará bien... si colaboran.
¿Cómo colaborar? Buena pregunta sobretodo para un ser humano. Mejor dicho "La pregunta del ser humano" Colaborar es cuando uno da su energía a algo, si exactamente como un trabajo, pero sin que le paguen. Aprender a colaborar a hacer cosas sin que le paguen y es la única forma en que las personas se liberan de su trabajo forzado. Quién lo iba a pensar: en épocas "post esclavitud", ¡y llenos de trabajo forzado!, sino es por el pago, nadie lo hace.