jueves, 25 de noviembre de 2010

El tigre y la gacela en la avenida tacna.

El otro día en un bus de Lima, un señor que quería verse alegre, cuando lo invitamos a que supiera de lo incivilizado, poco patriota y humano que era comer carne, nos dijo:
"Dígale al tigre que no se coma la gacela". Y tenía toda la razón, estábamos perdiendo el tiempo, es mejor esperar a que este tigre tenga de verdad un cuerpo humano, en algunas vidas quizás porque pronto pronto no parece querer darse cuenta. Punto. Sigamos... todo wilsoon, todo wilsoon.. mucho floro.

(Las fotos son de la feria orgánica de miraflores ;))



miércoles, 17 de noviembre de 2010

La cara de Lima.

Quedamos la vez pasada en cómo cambiar la cara. Cómo obtener una permanente.
Dicen que la cara que tenes después de los 30 es la cara que haz fabricado en
esta vida. Bien mirado uno siempre tiene la cara que se merece, pero así en
corto tiempo, te podes dar cuenta a cierta edad. Qué tanto y de qué lado te reíste.
Hay algo que la escuela filosófica más seria... (por allá cerquita a los himalayas) llama Karma-Bandhana y significa atado por las propiar acciones. No hay con quien alegar ni a quien maldecir.
A los treinta tu carita fue la que hiciste. Y así en proporción mayor... tus futuros ojos
los estas haciendo desde ya. Y la idea es que sean más finos que estos... y si uno busca y mira
la cosa hasta el final, digamos hasta el final de los días de algún sujeto, se da cuenta de
que no hay brillo en los ojos de un muerto. Y caramba, no se trataba de que fueran verdes
o azules, en realidad el globito redondo era lo de manos. El brillo ... a dónde se fue?
Si dejamos de evadir tal cuestión... surgirá un deseo natural de saber... que enfocado
de manera correcta será un buen anhelo, mínimamente. En ese anhelo construiremos una cara de brillo permanente, autorefulgente dicen... Y en esa lógica las cosas toman el tamaño
correcto ... y hasta si el astrólogo te dice que tu media naranja llegara a los 35... eso ya no
importa tanto. Tendrás la cara merecida para ese entonces, y todo lo demás también, pero sabes, que no es la estación final. En la foto esta la cara que Lima tiene hoy, Lima pasajera.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Esa carita que tenes.


Las leyes nos sorprenden, bajo la ley de la gravedad, conociéndola, se hacen viajes, se construye... Son leyes que se aplican siempre, que no fallan, sobres las que se avanza seguro.
Un niño de por sí no entiende mucho de la ley de la gravedad, pero igual la padece cuando quiere hacer de superman, por ejemplo. Así es nuestra niñez cultural, por decirlo así, no entendemos la ley del karma, pero igual la padecemos. Cuando queremos ser superman... En una linda conferencia en el ISEV escuche que es como el tipo que sabiendo esto se mira al espejo y dice: uf, esto tiene que ser una venganza. Cómo cambiar tu cara de una buena vez... tener una cara que no sea de carne... (porque esas se envejecen rápido, hasta las que prometen más finura aflojan con el tiempo).(?) en nuestro próximo capítulo porque hoy ya estamos... low batery..

martes, 9 de noviembre de 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

El azúcar.


Aquí un breve episodio en la vida de un buen amigo en la linda
casa de VRINDA en Quito. Dando testimonio para que otros aprendan
utilizando todos los medios para educar... el mejor uso de una
mala ganga.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Las montañas.

A veces cuando alguien quiere hacer una pequeña broma a otro hace como si algo se le cayera... ueee... y tras el susto del otro y el inmediato descanso (al ver que nada se cayó), uno se ríe. Los dos celebran... es como un juego.
Resulta que por ser este mes como es, el mes de los precios bajos para acceder a donde normalmente no llegamos, por ser este mes así, nos enteramos que Dios también juega a eso.
El alzaba (con el dedo meñique para más señas), una enorme montaña para proteger a los habitantes de Vrindavan del agua que caía queriendo inundarlos (más detalles de la historia acá: http://www.youtube.com/watch?v=WtcgaM7hKhg&feature=mfu_in_order&list=UL) en un momento, El hace como si la montaña se les resbalara, se imaginan el susto? Después todo tranquilo y normal. Todos divertidos. Así, de qué hay que temer cuando alguien parece alejarse? Es para reírse más después seguro. El puede alzar montañas, porque no? Y enamorar a quien quiera.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Dónde pasar la eternidad?

Desde la India (donde en este época andan en fiesta varios de nuestros más
queridos amigos), nos llega la tarea de pensar en Dónde queremos pasar la
eternidad. La pregunta hace parte de todo un programa de este mes especial
(alguna duda sobre lo "especial" leer el post anterior) en donde todo lo que
queramos conocer "de fondo" nos resulta más accequible. Así, cual señora en promoción del éxito corramos hacia allá gritando y hagamos la tarea: En donde nos gustaría pasar
la eternidad.
En donde... la eternidad... uff, no se que responderán los demás pero para mí pocos sitios resisten por mucho tiempo. Si la pregunta hubiera sido donde quieres pasar las
próximas vacaciones eso hubiera sido más fácil... pero la eternidad, my god! Creo que
ningún sitio resiste, acá en Lima, por ejemplo, en la noche el cielo es rojo, y es bonito, pero se torna terrorífico también después de un rato, y así cada lugar, ningún lugar puede, pero bien podría decir varias personas con las que sí. Y acá seguramente uds me darán la razón haciendo una buena lista de hermanos de tres y cuatro vidas o más atrás con los cuales les gustaría pasar la eternidad... y todo eso.

Ahora la mejor parte: Cómo hacer esto real? Sí. Como llevarse a la gente? cuando
lo que pasa es que cada uno decide, cada uno gastará su eternidad en donde quiera.
En ese terreno uno no puede entrar, más bien se va a frustrar, pero en lo que uno si
puede meditar es en: qué puedo yo hacer para que todos esos que quiero,
con los que quiero pasar mi eternidad, con quienes quiero junto mi felicidad, qué debo yo hacer para que quieran esta conmigo. Acá escribimos buscando eso... muchas gracias por venir pues. Prometo mejores fotos... y mostrarles el cielo rojo de Lima también.